
Todos los que manejamos mínimamente el mundo de Internet hemos tenido que lidiar en más de una ocasión – yo diría que infinitamente – contra el SPAM, esa bestia negra que nació en 1978 y que perdura hasta nuestros días.
Lejos de extravagantes predicciones, la cantidad de SPAM que cada día se mueve por esta enorme y apreciada red de cables ha aumentado cada día, y puede ser que sea una de las formas de publicidad -si bien no deseada- que más capacidad de evolución tenga.
Todo comenzó con un simple e-mail en Arpanet anunciando una nueva gama de ordenadores. Desde entonces, este tipo de prácticas mediante correo electrónico se han convertido en habituales, y de ello puede dar fe nuestra bandeja de “no deseados” (especialmente si usamos Gmail), lleno de correos de rusas que quieren casarse con nosotros pero que necesitan dinero para salir del país, anuncios de fantásticos alargadores de pene, ofertas de viagra o increíbles oportunidades de negocio. Pero obviamente, este tipo de publicidad no se ha limitado al e-mail: Grupos de noticias, chats mediante IRC… la imaginación de los que efectúan tan indeseable tarea no se queda atrás, y en nuestros días ha llegado a invadir las redes sociales, foros de discusión, e incluso a infiltrarse en nuestra dirección de mensajería instantánea.
Es en una red social, Twitter en concreto, donde se ha dado un extraño fenómeno: Que el SPAM se convierta en un meme entre los usuarios.
Desde hace ya bastante tiempo los twitteros hemos estado sufriendo una abalancha de bots que comenzaban a seguir nuestras actualizaciones en la red, siendo el bot más activo, sin duda, una tal Brit.ney Fucked cuyo avatar muestra a una ¿doble de? Britney Spears en un momento… explícito, digamos. Ese bot es el que ha conseguido convertirse en uno de los memes más famosos en Twitter, especialmente porque si bien antes se limitaba a seguir a los usuarios, ahora también hace replies cuando el desgraciado twittero escribe alguna palabra clave (y a mi me han llegado replies a los tweets más inocentes).
Cada vez que a alguien le llega una petición de estos britneybots, lo sabes. Lo sabes porque es algo ya tan común como decir a tus seguidores que te vas a comer. Tweets tipo “Ya ha llegado la britney chupapiruletas” o “Me ha hecho una replie Brit.ney Fucked mientras cortaba en rodajas un pepino” son ya casi pan de cada día en nuestros timelines.
Sin embargo, ¿Quién cae en este tipo de SPAM? Ha pasando a ser algo anecdótico que crea en ocasiones momentos de complicidad entre los usuarios de la red social. Y es que para los más avanzados en el tema -y aunque parezca mentira no es fácil ser un usuario experto de Twitter, en parte porque la mayoría de los que no entienden la red a la primera suelen abandonar sus cuentas- las intenciones de estos bots son algo obvio, no así para los novatos que creen que realmente hay una persona real detrás de esas contestaciones “tan raras” que reciben. Por suerte, la cantidad de molestias que pueden causar ahora este tipo de usuarios zombie ha mermado considerablemente desde que los usuarios tienen una forma sencilla y cómoda de avisar a los encargados de Twitter de que hay algo que no debería haber: Con sólo un clic es posible bloquear y reportar a los usuarios que estén enviando publicidad no solicitada.
La cosa está clara: Muchas veces nos preguntamos cómo alguien puede caer en una trampa tan ridícula, si no se aleja tanto de las charlas con regalo cutre a las que a veces nos «invitan» en la vida real. Pero es que aunque nosotros no caigamos, siempre habrá alguien que compre un piso en multipropiedad, haga clic en un enlace de una Brit.ney o decida ayudar económicamente a la rusa y se siente en su sofá a esperarla.
Información Bitacoras.com…
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