
Imagen: El Mundo
Después del esperpento de servilismo político al tripartido con el fin de presionar al Tribunal Constitucional en sus deliberaciones sobre el Estatut demostrado ayer por los diarios catalanes, nos llega una sorpresa que “El 9 Nou” se había reservado hasta hoy: Además de publicar el editorial -un día después que el resto ya que cuenta con edición los Lunes y los Viernes- adorna su contraportada con la viñeta de Cataluña, identificada en una mujer tirada en el suelo, con el ojo morado y gotas de sangre por el rostro, vestida con un traje catalán, tras ser golpeada por un personaje vestido de chulapo que se sopla el puño que intenta representar a España.
Aparte de la falta de cultura del escritor, que al parecer no conoce en qué posición están las tres zonas de color de la bandera española, me parece totalmente deleznable que un periódico se digne a publicar una viñeta tan soez cuando hace dos días se celebraba el Día Internacional de la ONU para la Eliminación de la Violencia sobre la Mujeres y se recordaba a las 49 víctimas, 49 mujeres, asesinadas por sus parejas.
Esta viñeta es un bofetón a todos y todas aquellos que están maltratados por sus parejas. Es un bofetón porque se trivializa algo tan sumamente grave como es el maltrato, que por desgracia está bastante extendido en nuestra sociedad, utilizándolo para defender una causa política que no está ni remotamente relacionada.
Un poco de respeto, por favor. Un poco de respeto.

Ayer saltó la noticia en El País de que Pilar Heredia, la que anteriormente fuera consejera del Instituto de la Mujer y afiliada a Unión, Progreso y Democracia desde hace dos años abandonaba el partido.
En la entrevista, además de tomar como suyas las formas de los críticos del I Congreso, faltando al respeto al partido y especialmente a su portavoz, Rosa Díez, nos deja una pequeña frase clave para entender su renuncia:
La ya ex militante asegura que su rechazo a figurar en la lista de UPyD al Parlmento Europeo ha supuesto su estigmatización dentro del partido. Heredia justificó dicha decisión en que “la mujer gitana nunca alcanzará la igualdad real postulándose y brindándole puestos meramente testimoniales”.
Correcto, como habéis leído: La cúpula de UPyD le ofreció el quinto puesto en la lista para el Parlamento Europeo (¡Por dios, una lista en la que el número 2 ya era un puesto testimonial!) y a la señora Heredia le pareció “poco” para ella. ¿Por qué no dimitir entonces? Muy sencillo, vale mucho más esperar hasta el Congreso Constituyente para así intentar rascar algo de poder. Una vez vio que no conseguía nada, es cuando se marcha dando un portazo.
Y es que no sé que esperaba esta señora, que lo que tiene en el curriculum es haber sido asesora del Instituto de la Mujer (de donde salió por incumplimiento de contrato, no sin antes montar un escándalo de denuncias que han sido archivadas) y ser la presidenta de la fundación gitana “Yerbabuena” (Fundación que no tiene página web, por lo que informarse sobre ella es poco menos que imposible).
Bien, entonces Heredia, como hemos visto, no quería un quinto puesto por considerarlo testimonial. Conjeturemos, pues, con que un tercer puesto le valía:
Lista alternativa de Unión, Progreso y Democracia a las Elecciones al Parlamento Europeo:
Vaya, y yo con estos pelos. Señora Heredia, no se puede aspirar a un puesto para el cual no se está capacitado simplemente por ser una de las representantes -una de tantas- de una minoría étnica.
Ha quedado muy clara su postura: Si no hay cargo de importancia, de más al menos que el puesto de encargada de minorías étnicas e integración en UPyD, nos enfadamos y salimos dando un portazo, arrollando a quien se nos ponga por delante.
¿Sabe qué le digo?
¡Váyase, señora Heredia, váyase!